Cameron Crowe, el periodista musical convertido en todoterreno multimedia

Cameron Crowe, el periodista musical convertido en todoterreno multimedia

Con el honor de haber sido el colaborador más joven de la prestigiosa revista Rolling Stone, firmando sus primeras piezas periodísticas con tan solo quince años, Cameron Crowe supo abrirse camino a golpes de talento desde sus comienzos en el universo de los mass media estadounidenses. A su precocidad se le suma una gran capacidad de trabajo, polivalencia multimediática y un muy buen instinto de reportero, lo que le ha convertido, a día de hoy, en un reconocido periodista musical, pero, además, en autor de best sellers y en un cineasta de éxito que ha conquistado crítica, galardones y público.

Si bien es cierto que la mayoría de nosotros le conocemos por ser uno de los grandes cronistas de la efervescente Seattle de los años noventa del siglo pasado, ciudad en la que filmó una de sus más reconocidas películas, Solteros (1992), Cameron Crowe ya era todo un veterano articulista, escritor y director mucho antes de ser uno de los grandes protagonistas en las sombra del movimiento grunge. Como hemos comentado anteriormente, un prometedor y adolescente Cameron Crowe se convirtió en colaborador de la revista Rolling Stone allá por el año 1972, cubriendo antes de alcanzar la mayoría de edad una gira de los Allman Brothers Band y, posteriormente, firmando entrevistas a varias de las leyendas más influyentes de la historia del rock: Bob Dylan, David Bowie, Neil Young, Eric Clapton y algunos de los miembros de Led Zeppelin. En poco tiempo, se convirtió en editor asociado de la publicación, aunque esta relación se terminó cuando la revista decide trasladar sus oficinas desde la costa oeste a Nueva York y Crowe opta por quedarse en California para afrontar nuevos proyectos.

En 1978, aparece brevemente como actor en la película American Hot Wax (1978) y un año más tarde, cuando contaba con veintidós años, vuelve a instituto para realizar la investigación de lo que sería su libro Fast Times at Ridgemont High (1981), el cual se convierte rápidamente en un best seller y, con un año de margen, será adaptado por el mismo Crowe para la producción de la cinta Aquel ‘excitante’ curso (1982), dirigida por Amy Heckerling y protagonizada por Sean Penn y Jennifer Jason Leigh. A la notoriedad de la novela se le había sumado un gran resultado en la taquilla, abriéndole nuevos frentes a su carrera y catapultando a la fama los actores. La obra hace un retrato poco profundo de una juventud norteamericana de la época, centrándose en las motivaciones de la adolescencia: las drogas, las fiestas y, sobre todo, el sexo.

A rebufo de esta cinta, Crowe firmaría el guión de Jóvenes alocados (1984), película que acabó naufragando en taquilla y dilapidada por la crítica hasta el punto de considerarse un fracaso. De nuevo, centrará su mirada en un grupo de adolescentes, pero esta vez el contexto será un complejo de apartamentos individuales.

El patinazo, lejos de desalentarlo, le espoleó a dar el salto a la dirección con Un gran amor (1989). De la mano del productor y director James L. Brooks, Crowe configurará un relato centrado en el amor veraniego del joven Lloyd Dobler, interpretado por John Cusack, hacia Diane Court (Ione Skye). El filme será acogido con frialdad por parte de los críticos, pero, sin embargo, será el punto de partida de su relación con el prestigioso productor y director James L. Brooks. Como curiosidad, esta película dejará una de las escenas de amor más icónicas del cine, la conocida como Boombox Scene:

Entrando en la década de los 90 del siglo pasado, Cameron Crowe descubre y participa en Seattle de la eclosión del grunge, sirviéndose del movimiento para su siguiente proyecto como director: Solteros (1992). Esta comedia romántica se centrará en las relaciones de unos veinteañeros en plena efervescencia de la escena musical de la ciudad. Sus caras más conocidas son Bridget Fonda, Matt Dillon y Campbell Scott, aunque lo que ha convertido a esta producción en una obra de culto es la participación de varios de los componentes de grupos como Soundgarden, Pearl Jam o Alice in Chains —con los que Crowe mantiene una estrecha amistad— y, por supuesto, su banda sonora, la cual recopila piezas de estos mismos grupos, Screaming Trees, Mudhoney, Mother Love Bone, The Smashing Pumpkins o, incluso, The Jimi Hendrix Experience.

Ya convertido en un experimentado guionista y haberse consolidado tras la cámara, filmará su primer documental musical: Tom Petty and the Heartbreakers: Playback (1995) y, posteriormente, emprenderá el proyecto cinematográfico reconocido de su carrera, Jerry Maguire (1996). Tom Cruise interpreta a un afamado agente deportivo que es despedido y decide establecerse como independiente centrando sus esfuerzos en la representación de un común jugador de fútbol americano interpretado por Cuba Gooding Jr., el cual conquistará el Oscar al Mejor Actor de Reparto. Con esta cinta, Crowe se consagrará como cineasta, entrando con esta comedia romántica de lleno en ese escalafón de nominados a los premios más importantes.

En 1997, a pesar de que tenía ya firmado un contrato con DreamWorks para su siguiente película, decidió tomarse dos años para ejecutar su siguiente proyecto editorial. En esta ocasión, recopilará una serie de entrevistas realizadas al magnífico director Billy Wilder, del cual se confiesa un gran admirador, y que fueron publicadas por la editorial Knopf en 1999 con el nombre de Conversations With Wilder. Un año más tarde, realizaría todas las entrevistas a la banda Pearl Jam y produciría su recopilación de singles en DVD Single Video Theory (2000), volviendo a demostrar su pasión por el grupo grunge.

Si en Jerry Maguire se apreciaba una ruptura con aquellas temáticas que había desarrollado en sus orígenes, con Casi famosos (2000) Crowe volverá a retomar la adolescencia y la música como ejes centrales de una historia que, a la postre, le terminaría otorgando el Oscar al Mejor Guión Original. Semiautobiográfica, la película expone las correrías de un jovencísimo reportero, William Miller (Patrick Fugit), que acompaña a un grupo emergente en una gira en la que se verá inmerso en un mundo de descontrol en el que las drogas, el sexo y el rock and roll llenan muchos vacíos, durante este viaje entablará una relación de amistad con una groupie profesional llamada Penny Lane (Kate Hudson) que le hará descubrir muchas cosas más allá de la música, la fama y los excesos. Para muchos, la mejor película de Cameron Crowe hasta la fecha, se recogen muchas de las experiencias que el propio autor vivió en los comienzos de su carrera y, además, a modo de curiosidad, cuenta con la asesoría técnica de Peter Frampton.

Después de este hito en su carrera, Crowe recibirá uno de los mayores varapalos como cineasta por parte de la crítica con el remake de la película de Alejandro Amenábar Abre los ojos (1997) Vanilla Sky (2001) contó con un excepcional reparto compuesto por Tom Cruise, Penélope Cruz, Cameron Díaz, Kurt Russell y Jason Lee entre otros, además de haber recaudado alrededor de doscientos millones de dólares en taquilla, pero, sin embargo, el thriller psicológico que había catapultado al director español en manos del director californiano había perdido personalidad.

Tras este filme, la sexta película de Crowe como director y guionista será Elizabethtown (2005), una comedia dramática que abordará la historia de Drew Baylor (Orlando Bloom), un diseñador de zapatillas deportivas que es despedido por el estrepitoso fracaso de un diseño que le ha hecho perder millones a una gran firma y, a consecuencia de ello, su novia le deja, por lo que decide suicidarse, pero, antes de que pueda consumarlo, su padre fallece en su ciudad natal y tiene que viajar hasta allí para las gestiones del fallecimiento, en el avión conocerá a Claire Colburn (Kirsten Dunst), una azafata de la que terminará enamorándose. Una película tibia que entretiene, aunque no deslumbra en ningún sentido.

Posteriormente, 2011 iba a alumbrar tres nuevos proyectos de Cameron Crowe. Por un lado, filmaría The Union (2011), documental que se centra en la colaboración entre Elton John y Leon Russell y el excelente documental conmemorativo de los veinte años de carrera de Pearl Jam, Pearl Jam Twenty (2011), un trabajo que rescata su faceta como periodista musical. Por otro lado, dirigirá Un lugar para soñar (2011), siendo su última película en el mercado. Adaptación cinematográfica del libro We Bought a Zoo de Benjamin Mee, cuenta con las interpretaciones de Matt Damon y Scarlett Johansson.

Para este año 2014, Cameron Crowe se encuentra inmerso en la producción de su nueva película Untitled Hawaii que tendrá entre su reparto a los actores Bradley Cooper, Emma Stone, Rachel McAdams, Danny McBride y Alec Baldwin.